Comenzó manifestando “he expresado y hace mucho, las ganas de ser Gobernador, porque me parece bueno que el PJ abra un debate sobre nuevas ideas y proyectos que hagan de nuestro partido una organización abierta, democrática, y con mucho debate”.
“Que no se me malinterprete, no he lanzado ninguna candidatura, solo hice una sincera declaración con el animo de promover un debate abierto en el seno de nuestro partido”.
“No soy tan ingenuo y menos irresponsable de poner el carro delante del caballo. Hoy la prioridad es acompañar a nuestro gobierno, y al Gobernador Weretilneck”
“Y en el plano partidario recuperar el liderazgo (que se perdiera con la tragedia de la desaparición de Carlos Soria) de la mano de Miguel Pichetto”.-
“Ahora bien, estos principios no quitan que quienes militamos en el Justicialismo dejemos de hacer política y que debamos quedar encerrados en nuestros despachos”.
“Pertenecemos a una generación que tiene fuerza y ganas de ser. Tenemos pasión por transformar la realidad, estamos preparados también para escuchar a quien piensa distinto. Somos concientes de que la nuestra, no es la única verdad. Asumimos que nos equivocamos y tenemos la inteligencia de rectificar nuestras acciones si otros argumentos son más fuertes que los nuestros. Somos una generación que queremos caminar, para advertir que hay otras realidades, que son distintas en toda la geografía, y por ende tienen soluciones acordes a cada problema. Y mucho mas”.
“Y para que quede claro, cuando hablo de una generación, no hago una distinción de edades, sino que lo hago en función de estilos y formas. Siempre hay jóvenes viejos, y mayores con mentes abiertas y modernas”.
Para finalizar, destacó “para no herir a nadie, trataré de no hablar de candidaturas, sino de debate de ideas, de movilización del partido, de pluralidad geográfica, de caminar y recepcionar aportes para mejorar aun mas la calidad institucional”.
“Históricamente el silencio, las unidades básicas cerradas, y la falta de debate, hacían eclosión cuando se acercaban la elecciones, despegaba el internismo, las peleas intestinas, la violencia de la verba (y de la otra también) con el resultado que todos ya conocemos: la derrota, era la época del que para un compañero no había nada peor que otro compañero”.
“Pretendo sumar ideas, defender el gobierno provincial, gritar con toda la garganta los éxitos de la gestión, y en voz baja hacer aportes para mejorar si algo no funciona”.
“Esto ya lo saben todos mis compañeros, que también saben que no soy obsecuente, que tengo una sana rebeldía que todavía me dura, pero que soy leal y siempre voy para adelante. Esto me ha hecho exitoso en la vida y no tengo porque cambiar ahora”.
